Espacios Comunes (Cont.)
Ayer dejé entre paréntesis el tema del liderazgo de ese supuesto/posible/imaginario nuevo espacio de izquierda porque tampoco quería extenderme demasiado pero como dije que lo retomaría, lo hago ahora. Consideradlo una segunda parte.
Es que la República, la República, ¡Viva la República! ¡Los Borbones a los tiburones! Pillas carguito. ¿República? No, ahora no toca hablar de eso. Pierdes el carguito. ¡Viva la República! ¡A por la tercera! Hay que hacer un referendum. ¿Qué piensa tu votante promedio? Me puedes comer los huevos. ¿Otro ejemplo? Hay que remunicipalizar el transporte público de la ciudad. Si ganamos vamos a remunicipalizar el transporte público de la ciudad. Ganas. Bufff… es que querríamos pero remunicipalizar es muy difícil. Pierdes la alcaldía. Si ganamos las próximas, vamos remunicipalizar el transporte público. ¿Qué piensa tu votante promedio? Lo mismo que el anterior. El Sahara es importante. El Sahara, manifestación. Manifestación, que el Sahara es importante. Oiga señor, que está usted en el gobierno. Si, bueno, el domingo que viene manifestación que el Sahara es importante, a ver si el gobierno hace algo.
Esto es el desprestigio de la política. ¿Es más fácil echarle la culpa al puto subnormal de Ferreras? Sí. Siempre es mucho mejor echarle la culpa a alguien. A Ferreras, a la COPE, a Indra, a los obispos, al calentamiento global y/o a Putin. Pero la jodida realidad que parece que cuesta mucho asumir es que es bastante complicado para un puto vendedor de remedios milagrosos volver con el mismo carrito al mismo pueblecito a venderle al mismo calvo un crecepelo milagroso... otra vez. Oh, que curioso. He vuelto a pasar con el carrito vendiendo por los mismos pueblos y he vendido mucho menos que el año pasado. Seguro que es culpa de la crisis, el que viene irá mejor. No. No, no te irá mejor. Ya tienen claro que eres un jeta, cada vez que vuelvas lo único que pasará es que más gente se dará cuenta.
Si cada vez que te has presentado tu candidatura a algo has sacado menos votos que en la anterior hay que tener la cara muy pero muy de hormigón para proponerte para liderar nada -o para sonreír condescendiente y complacido cuando te proponen tus cuatro fans-. Pero aún quiero ir más allá con esto. Si no eres capaz de dar el pasito al costado tras tus resultados electorales, te importa bastante poco el proyecto político del que formas parte porque deberías de tener la decencia de apartarte. Y si tu militancia es incapaz de hacerte dar ese pasito cuando no lo das, ya sea por seguidismo cerril o por no tener el proyecto político unos mecanismos organizativos para obligarte, ese proyecto político tiene muy poquito de útil para alguien aparte de para ti. No vale para una mierda.
Pretender colocar en puestos de liderazgo de ese imaginario espacio común de la izquierda a cualquiera que tenga una hemeroteca que de vergüenza ajena es dispararse en el pie. La enésima suma que resta. Y lo triste es que sabiéndolo les suda el rabo. Porque consideran sus proyectos políticos SUS proyectos políticos y ese posible espacio común una extensión de SU proyecto político. ¿Menos votos juntos que separados? La culpa será de alguien. Otra vez. Nunca es suya.

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